domingo, 16 de abril de 2017

TRATADO 8 - INVENTADO

Sepa Vuestra Merced que tras un año casados, mi señora no era sólo mi esposa sino también la concubina de mi amo,el señor Arcipreste. Desgraciado yo que confíe en ese desgraciado que me aconsejó y guió, pero uno tiene su orgullo y por ello decidí marcharme a otras tierras.Con los pocos ahorros que tenia conseguí llegar a Cádiz.El camino fue largo y duro, ya que no tenía a mi amo ,el cual siempre miraba por mí, pero esto no hizo que me arrepintiera de mi decisión. Al llegar a la vieja ciudad de Cádiz, recordé que allí vivía un viejo amigo mío. Tras preguntar a varias personas del pueblo di con él, y tras una extensa conversación me ofreció que trabajará junto a él. Al principio no sabía en qué trabajaría pero eso no me importó mucho, solo quería ganar algún beneficio de aquello.Las grandes mercancías cubrían el puerto, y al llegar mi amigo agarró una arroba de vino y salió corriendo.En ese momento me percaté de qué iba todo esto y sin pensarlo atrapé otra también.Corrí lo más rápido que pude y tras varios metros recorridos acabamos en el sitio exacto para venderlas, el mercado.Nos las ingeniamos para vender más vino de lo normal, puesto que ligamos el vino con agua. Al final del día conseguimos un gran beneficio y por ello hicimos lo mismo durante varios días. Pero un día en especial, andábamos tan campantes por el puerto, para poder agarrar otraas de esas arrobas de vino. Al llegar atrapamos las dos arrobas, pero al salir huyendo tropecé con un anciano el cual cayó al suelo.Los comerciantes me miraron y al percatarse de que tenía la arroba corrieron hacia mi.
-¡Cómo se atreve! Eres tú, aquel que estuvo robando durante varios días vino.Porfin te encontramos. Dijo uno de los comerciantes.-No, no, perdone, pero este es mi criado, y esta arroba, es nuestra.Como se atreve a culparlo. Yo no entendía nada, ese buen hombre me había salvado.-Oh, perdone señor, disculpadme pensaba que era él. Decía mientras nos levantaba. El anciano me agarró del brazo y me llevó con él hasta su posada. Por el camino yo seguía cargando con el vino, sin entender nada de lo que había pasado.
-Eres consciente de que te he salvado la vida, hijo.
-Claro, señor, por ello le doy las gracias.
-No solo me darás las gracias, ahora deberás ser mi criad, y juntos ganaremos mucho dinero.
-¿Juntos?
-Claro, sé lo que hacías con el vino, lo aguabas para asi engañar a la gente y ganar más dinero.
-¿Y cómo lo sabe, señor?
-Yo fuí uno de aquellas personas engañadas. En ese momento recordé, y empecé a reír.
-Mientras tú te ríes yo te contaré lo que pensé.Dijo con cara seria.-Tú podrías robar las arrobas y yo te esperaré en el mercado, allí lo venderé yo.Así, seremos más rápido, y todo lo que ganemos será para los dos.
Tras estar varios minutos en silencio pensando en lo que me había dicho dije:
-De acuerdo.
Desde ese día yo y mi amo trabajamos duro para poder ganar dinero, y así fue. Todo salió bastante bien y yo, por fin, era feliz trabajando en lo que realmente quería, junto a mi amo y ganando mucho dinero.

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