domingo, 28 de mayo de 2017

LOS POEMAS


LOS POEMAS


Fragmento CLXXXIX
Cancionero
de Francesco Petrarca
189-Surca mi nave llena de olvido


Surca mi nave llena del olvido
mar crudo a media noche y en invierno,
y entre Escila y Caribdis la gobierno
con señor que enemigo mío ha sido.


En cada remo un pensamiento anido
que el fin y el temporal tiene por tierno;
la vela hiende un viento húmedo eterno
de esperanza, de deseo, de gemido.


Lluvia de llanto, bruma de desvío
la fatigada jarcia baña y parte
que retorcida del dolor se exhibe.


La luz se oculta ya del faro mío;
tan muerta entre razón y ondas y arte
que dudo que haya vez que a puerto arribe.


VERSIÓN DE ROMA HOREYDA CHORNIY 3ºB
189-Surca mi nave llena de olvido


Surca mi nave llena de alegría
mar brillante a medio día y en verano,
y entre Escila y Caribdis la gobierno
con compañero que amiga es.


En cada rmo un pensamiento positivo
que el comienzo y calma tiene por tierno;
la vela hiende una brisa húmeda eterna
de esperanza, de deseo, de risa.


Sol destellante, brisa marinera
la aventura comienza y parte
que mi sincera felicidad se exhibe.


La luz se apodera del barco mí;,
tan brillante, grande y destellante
que dudo que ha puerto quiera llegar.



Fragmento CCXCVIII
Cancionero
de Francesco Petrarca
298-Cuando me paro a contemplar los años


Cuando me paro a contemplar los años
que me han los pensamientos disipado,
matado el fuego, donde he ardido helado,
turbado toda paz con desengaños,


roto la fe con que he pagado engaños,
todo mi bien en dos partes cifrado
(la que fue al Cielo, y la que aquí ha quedado),
y, al fin, gastado el fruto de mis daños;


despierto y me descubro tan desnudo
que envidia tengo a la más cruda suerte:
tal espanto me cobro de mí mismo.


¡Oh mi Estrella, oh Fortuna, oh Hado, oh Muerte,
oh siempre para mí día dulce y crudo,
cómo me habéis hundido en este abismo!

VERSIÓN DE ROMA HOREYDA CHORNIY 3ºB
298-Cuando me paro a contemplar los años


Cuando me paro a contemplar los años
que mis pensamientos han recordado,
la felicidad satura mi mente,en los lugares más preciados,
serena mi mente de desengaños,


pero un pequeño vacío en mi ha quedado,
porque mi amada de mi se ha olvidado,


despierto y me descubro tan seguro de mi mismo
que envidia tiene la más atroz suerte:
tal orgullo siento en mi.


¡Mi estrella, mi fortuna, mi destino, mi vida,
mi todo siempre para el fin de mis días,

como me habéis dado la mejor vida!

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